UN DIARIO ARGEN-MEX
Tener, deber o sentir
El paso del tiempo no perdona, pero enseña. Cumplí 4 meses en Argentina tratando de estabilizarme en todos los aspectos. Aunque he estado casi a diario en contacto con mi familia no puedo negar que los extraño, al igual que mi casa, mis amigos, la gente y la comida. También esas calles maravillosas, llenas de historias marcadas por el arte de Frida y Diego, por las montañas que rodean a la gran ciudad de México, por las increíbles pirámides que reflejan la maravillosa cultura mexicana y a la gente que aún lucha y cree en nuestro país
Mi imaginación es imparable
Ha habido días desgastantes, días en los que leo, re-leo, escribo, re-escribo, pienso y re-pienso. Por fortuna ahora las cosas se han clarificado más. Argentina me enamoró desde la primera vez que la conocí. No sé si he cumplido todo lo que me he propuesto, pero el estar aquí y pensar en la posibilidad de hacer una vida aquí, se está haciendo, cada vez, más real. Por supuesto que no dejaría mi país... estoy pensando cómo podría lograr una conexión profesional con México.
En eso y en otras cosas pienso, leo, veo escucho, siento y me inspiro, puedo pasar de escribir sobre política a escribir sobre mis vivencias en Argentina, y luego a pensar mis pendientes de hoy, etc. Los sentimientos son los elementos que me definen, es muy notable cuando estoy alegre, triste, o enamorada, supongo que a la mayoría nos sucede, es cómo una luz especial que tenemos en la mirada.
En fin, no sé, y no puedo ni siquiera poder imaginar mi futuro aquí. Lo que puedo afirmar es que cada momento lo he y lo disfruto como si no hubiera un mañana. A veces pienso que si el sueño o el dormir no existieran, podríamos ver y escuchar cosas maravillosas. La noche, cuando por fin todo el ruido se ha guardado por algunas horas, puede llegarse a sentir lo maravilloso que es el mundo, al menos a mí me inspira, ni que decir si uno ve a las estrellas y comienza a jugar con ellas tratando de buscar a las constelaciones, esas increíbles figuras que se dibujan en el cielo como los dibujos que uno tiene en el alma y los expresa con una mirada.

28, ago | 4 comentarios gisela_san_juan compártelo



4 comentarios
¡Cuidado, Niña, que tu franco romanticismo y tu diáfana autenticidad no te jueguen una mala pasada!
"pedes in terra, ad sidera visus".
Hola! Roque!!
A qué te refieres con "mala pasada"???
Muchas gracias por tu comentario!!!
cuando digo "mala pasada" (dicho típicamente argentino) me refiero a lo que te pudiera suceder si no asumes como actitud de vida lo que expresa el adagio latino de Virgilio: "los pies en la tierra, la mirada en las estrellas".
Un sano equilibrio entre lo afectivo y lo racional, nos evita muchas heridas en el alma, a veces muy hondas, a veces muy difíciles de curar, sobre todo a personas extremadamente sensibles como noto que eres tú.
Lo otro: ser auténticos en medio de tanta degradación, es el sumo de valor en una persona, pero ello debe ir aparejado a la prudencia, que nos preserva de la exposición inútil y nociva. "Simples como palomas, prudentes como serpientes".
VALE.
Ahhhh, entiendo. Sí me considero una persona sensible, no sé si extremadamente sensible. Estoy totalmente de acuerdo con ese equilibrio, cosa que a muchos nos cuesta trabajo obtener, no crees??
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